No me gustan los perros que se llaman Rocky,
tampoco que haya gente que no sepa escribir obvio,
ni que se metan miguitas de cosas entre las teclas del teclado.
No me gusta el olor a parking ni que me suban la persiana,
pero mucho menos me gusta querer y no poder.
¡Eso sí que no!
¡Porque querer no es poder, que no os engañe el consejero de pacotilla pretendiente a amigo con frases célebres como tal!